PRIMEROS AUXILIOS
CONCEPTO DE PRIMEROS AUXILIOS.
Los primeros auxilios son todas aquellas medidas o actuaciones que realiza el auxiliador, en el mismo lugar donde ha ocurrido el accidente y con material prácticamente improvisado, a un accidentado o enfermo repentino, hasta la llegada de personal especializado. Los primeros auxilios no son tratamientos médicos. Son acciones de emergencia para reducir los efectos de las lesiones y estabilizar el estado del accidentado. Y esto último es lo que le concede la importancia a los primeros auxilios, de esta primera actuación va a depender en gran medida el estado general y posterior evolución del herido. Así mismo, son una obligación moral.
Pero, ¿que es una urgencia?. ¿Y una emergencia?.
La American Hospital Association define la urgencia como cualquier situación que en opinión del enfermo, los parientes u otra persona que asuma la responsabilidad de llevarlo al hospital, requiere intervención médica inmediata. La situación de urgencia continua hasta que se ha realizado una evaluación y diagnóstico médico.
En una urgencia, pueden tener que aplicarse uno de estos dos tipos de primeros auxilios:
· primeros auxilios emergentes o emergencias: en los que existe peligro vital para la vida del accidentado, estas son: una parada cardio-respiratoria, la asfixia, el shock, las hemorragias importantes y los envenenamientos graves.
· primeros auxilios no emergentes: en los que no existe dicho peligro, por ejemplo: una fractura en un brazo, dolor abdominal, etc.
Por tanto, una emergencia es una urgencia en la que existe una situación de muerte potencial para el individuo sino se actúa de forma inmediata y adecuada.
Concluyendo, en las urgencias (sean o no emergencias) los primeros auxilios juegan un papel importante para el estado posterior del individuo
PRINCIPIOS EN LA ACTUACIÓN DE PRIMEROS AUXILIOS.
PRINCIPIOS BÁSICOS.
Todo socorrista en sus actuaciones debe conocer y aplicar siempre en este orden los siguientes principios básicos:
1º. PROTEGER, en primer lugar, a él mismo y después a la víctima. Podemos evitar nuevos accidentes, si señalizamos el lugar del accidente. SÓLO si hay peligro para el accidentado se le desplazará, manteniendo recto el eje cabeza-cuello-tronco.
2º. AVISAR, es decir dar el SOS, indicando: el número y estado aparente de los heridos, si existen factores que pueden agravar el accidente (caídas de postes eléctricos) y el lugar exacto dónde se ha producido el accidente. Saber que de la información que nosotros demos, va a depender tanto la cantidad como la calidad de medios humanos y materiales, que allí nos lleguen.
3º. SOCORRER. Esta es la finalidad principal de los primeros auxilios, pero para hacerlo correctamente previamente hace falta realizar la evaluación del herido.
PRINCIPIOS GENERALES
se debe aplicar M.E.S.
Miro (si el tórax se eleva con los movimientos respiratorios)
Escucho (los ruidos respiratorios)
Siento (la salida del aire en
la mejilla)
Primero: Estar tranquilo, pero actuar rápidamente.- Con tranquilidad se da confianza a la víctima y a aquellos que se encuentren cerca. Los testigos suelen tener miedo, con frecuencia pánico o están sobreexcitados. El auxiliador ha de dar ejemplo mostrando su tranquilidad.
Segundo: Hacer una composición de lugar.- Cuando se llega al lugar del accidente no se debe comenzar a actuar curando al primer herido que se encuentre. Pueden haber otros heridos más graves y que, por tanto, necesiten atenderse en primer lugar. Hacer, pues, un rápido examen del lugar. Debe intentarse saber si existen heridos ocultos. Hay que darse cuenta también de las posibles fuentes de peligros que aún existan: amenaza de derrumbamiento, ruptura de canalizaciones de gas o de agua, fuego, etc.
Tercero: Mover al herido con gran precaución.- Jamás se cambiará de sitio al accidentado antes de cerciorarse de su estado y haberle proporcionado los primeros cuidados. Además, un herido grave, no debe ser movilizado excepto por estas tres razones: 1) para poderle aplicar los primeros auxilios; 2) evitar el agravamiento de sus heridas; y 3) protegerle de un nuevo accidente.
Cuarto: Examinar bien al herido.- Investigar si respira, si tiene pulso, si está consciente, si sangra, si tiene una fractura, si presenta quemaduras, si ha perdido el conocimiento. Estar bien seguros de no haber dejado escapar nada.
Quinto: No hacer más que lo indispensable.- Si se intentan hacer demasiadas cosas, se retrasará el traslado de la víctima. El papel del auxiliador no es el de reemplazar a los servicios sanitarios, sino que se ha de limitar a proporcionar aquellas medidas estrictamente necesarias para un correcto transporte del herido.
Sexto: Mantener al herido caliente.- Evitar, no obstante, un calor excesivo, manteniéndole a una agradable temperatura. Si hace frío, todo el cuerpo debe ser calentado; para ello lo mejor será envolverlo en una manta.
Séptimo: No dar jamás de beber a una persona inconsciente.- En este estado no podrá tragar y existirá peligro de ahogarla al penetrar el líquido en las vías aéreas. Si la víctima conserva la consciencia y no presenta una herida profunda en el vientre, se le puede dar de beber, lentamente, y solo a pequeños sorbos. No darle alcohol, es preferible café o té caliente, sobre todo si hace frío.
Octavo: Tranquilizar a la victima.- El accidentado tiene miedo. Hay que hablarle ya que está angustiado; el curso de su vida se ha visto truncado bruscamente y padece por los que le acompañan o por su familia. Hay que tranquilizarle, calmar sus temores y levantarle el ánimo. Hay que decirle que hay gente cerca que se ocupa de él, que los servicios de urgencias han sido avisados y que vendrán pronto. No se le debe dejar ver su herida.
Noveno: No dejar nunca solo al accidentado.- El estado del mismo puede gravarse en un corto
espacio de tiempo.
Pero, aún siendo
importante saber lo que hay que hacer, es muy importante saber lo que no
debemos hacer y, por tanto, sólo se hará aquello de lo que se esté seguro. De
estos primeros cuidados depende la posterior evolución de los afectados.
Conocimiento del medio o agente agresor
Es
fundamental conocer este parámetro ya que nos permitirá establecer los
criterios propios de autoprotección y los daños o lesiones que han podido
causar a la víctima. Por ejemplo:
Incendios forestales: deshidratación, quemaduras, intoxicación, contusiones
Accidentes en montaña: hiportemia, trastornos vaso-motores, asfixias por distintos
motivos, politraumatismos.
Accidentes de transito: atrapados, politraumatizados, policontusionados, paros
cardiorrespiratorios, etc
Conociéndolos con antelación, estableceremos las medidas preventivas necesarias;
Delegar la responsabilidad a los profesionales
cuando sea posible, no intentar reemplazarlos.
TERMINOLOGÍA CLÍNICA.
Antes de estudiar la forma de valorar el estado de un accidentado es necesario revisar una serie de conceptos. Estos son: signos, síntomas, pulso, tensión arterial, respiración y coloración del accidentado.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
SÍNTOMA: Manifestación de una alteración orgánica o funcional apreciable solamente por el paciente. (P.ej., el dolor).
SIGNO: Manifestación de una alteración orgánica o funcional apreciable tanto por el paciente como por un observador. (P.ej., convulsiones, deformación de un miembro).
Esto es, los síntomas son subjetivos, mientras los signos son objetivos. Ambos nos van a proporcionar información sobre el estado del herido. Para conocer los síntomas es necesario recurrir al interrogatorio, mientras que para los signos usaremos la exploración, esto es, inspección y palpación. La inspección permite apreciar mediante la observación el estado general del herido, el color de su rostro, la deformidad de un miembro fracturado, la importancia de una quemadura, etc. Por la palpación podemos apreciar la frecuencia y regularidad del pulso, el dolor localizado en una contusión, etc. Finalmente, ciertos datos de exploración solamente podremos obtenerlos mediante el empleo de aparatos auxiliares, tales como el termómetro, para medir la temperatura, o el esfigmomanómetro, para la presión arterial.
LA RESPIRACIÓN.
La frecuencia respiratoria normal es de 16 a 20 R.P.M. (se cuenta como una respiración la suma de inspiración y espiración). El aumento de dicha frecuencia, o taquipnea se produce de manera fisiológica tras el ejercicio o la excitación; igualmente, la permanencia en alturas considerables o en grandes profundidades acelera el ritmo respiratorio. La bradipnea, o disminución de la frecuencia respiratoria, se presenta fisiológicamente durante el sueño. Patológicamente lo hace en intoxicaciones por opio, barbitúricos, alcohol, ácido carbónico, ácido cianhídrico; el estado de shock, etc.
La disnea es la dificultad para respirar. Desde el momento en el que la respiración deja de ser un reflejo inconsciente para convertirse en un acto consciente empieza la disnea.
Dado que la respiración normal depende de muchos factores, son muchas también las posibles causas de disnea: la falta de oxígeno en el aire, la falta o escasez de hemoglobina en la sangre, la obstrucción de las vías respiratorias, etc.
PULSO: MANERA DE APRECIARLO Y DATOS QUE SUMINISTRA.
El pulso es la trasmisión a todas las arterias del organismo del impulso cardíaco sistólico, esto es, durante la contracción del corazón. Por ello, puede ser apreciado en cualquier parte del cuerpo (Fig. 1) en que exista una arteria cerca de la superficie de la piel y, mejor aún, si descansa sobre el plano duro de un hueso.
La arteria más utilizada para valorar el pulso es la radial, localizada en la parte externa de la cara anterior de la muñeca. También puede explorarse en la carótida, a ambos lados de la garganta. Otros puntos utilizados para valorar el pulso son las arterias temporales, sobre las sienes; la femoral, sobre las ingles y la poplítea, en el hueco de la cara posterior de la rodilla.
Por la facilidad de su localización y por su importancia, al informarnos sobre la irrigación sanguínea cerebral, el pulso carotideo es el que debemos valorar en una situación de primeros auxilios. Éste se debe buscar a la altura de las arterias carótidas situadas superficialmente a ambos lados de la línea media del cuello. El auxiliador procederá de la siguiente forma:
- Se colocará al lado de la víctima;
- Situará los dedos índice y medio en la línea media del cuello (a la altura de la
laringe), deslizándolos unos dos centímetros a uno de los lados y
- Presionará con los dedos suavemente, intentando localizar el pulso.
Conviene señalar que NO se deben palpar ambas carótidas a la vez, puesto que si se interrumpe o dificulta el paso de sangre al cerebro, puede ponerse en peligro al herido.
Aunque tres son las características del pulso, a saber, frecuencia, ritmo y amplitud; a nosotros nos interesa fundamentalmente la primera. La FRECUENCIA normal del pulso es muy variable en un adulto sano. En reposo suele ser de 60 a 80 pulsaciones por minuto, con variedades de hasta 44 en individuos robustos y entrenados (Miguel Indurain, quíntuple ganador del Tour de France por ejemplo.), y de 90 a 100 en sujetos más débiles o nerviosos, así como en los niños.
El aumento de frecuencia se denomina taquicardia: de manera fisiológica se presenta tras el ejercicio, la excitación nerviosa o las comidas abundantes. De forma patológica la fiebre, shock traumático, hemorragias, infarto de miocardio, entre otras causas desencadenan la taquicardia.
El pulso lento se denomina bradicardia, fisiológico durante el sueño y en atletas en reposo. Si es muy lento (inferior a 40 lpm) debe hacernos pensar en una lesión cardiaca (sobre todo si el individuo sufre desvanecimiento o disnea) o cerebral (en los traumatismos craneoencefálicos).
PRESIÓN ARTERIAL: Información que aporta.
La presión arterial, también conocida como tensión arterial, es la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Depende de la energía de la actividad del corazón, la elasticidad de las paredes arteriales y el volumen y viscosidad de la sangre.
La presión máxima se produce cerca del final del latido de expulsión del ventrículo izquierdo del corazón, y se llama máxima o sistólica. Esta refleja el volumen de sangre circulante. Su descenso puede deberse a una pérdida de sangre masiva, caso del shock. La presión mínima se produce en la parte final de la diástole ventricular, y se llama presión mínima o diastólica. Va a reflejar el diámetro de las arterias, su descenso se debería a la dilatación de las mismas y viceversa.
A la hora de aplicar unos primeros auxilios no nos va a ser posible medir la presión arterial debido a que se requieren medios materiales de los que se van a carecer. En estas situaciones nos interesará conocer aquellos signos y síntomas que nos van a indicar su alteración en determinadas circunstancias.
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SIGNOS |
SÍNTOMAS |
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HIPOTENSIÓN
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Palidez Vómitos Taquicardia Dificultad para hablar Sudoración fría |
Nauseas Mareo Somnolencia Calambres musculares Visión borrosa Sensación de "un vacío en el estómago" |
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HIPERTENSIÓN
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Dolor de cabeza intenso Mareo |
COLORACIÓN DEL ROSTRO.
Dentro de la normalidad existe una gran variación, de unos individuos a otros, en la coloración de la cara y de toda la piel del cuerpo. No obstante, en los estados patológicos, las alteraciones de la coloración, apreciadas con objetividad, pueden sernos muy útiles para el diagnóstico.
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COLOR |
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SOSPECHAR: |
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PALIDEZ |
Piel y mucosas
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- Hemorragia
interna (si se presenta de forma súbita) |
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Solo piel |
- Shock, lipotimia,
sincope, frío y emoción. |
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ENROJECIMIENTO
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- Intoxicación por CO, gas del alumbrado y el ácido cianhídrico. - Insolación |
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CIANOSIS, desde
rojo oscuro al amoratado |
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- Insuficiente
oxigenación de la sangre |
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ICTERICIA, desde
el amarillo al verde oscuro |
- Alteración del
hígado o vías biliares |
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LIPOTIMIA Y DESMAYO
Desmayo: es la pérdida momentánea del conocimiento. Los desmayos pueden ser producidos por infinidad de causas como por ejemplo: una hipoxia cerebral, aumento de la concentración de acetilcolina, por un traumatismo, por una hipoglucemia, y principalmente por el descenso de la presión arterial. La principal característica para reconocer una desmayo es la perdida del tono postural.
Antes del desmayo aparecen signos de: falta de fuerza, sensación de
pérdida de conocimiento, malestar, vértigo, náuseas o vómitos, visión borrosa,
zumbidos de oídos, palidez y sudoración fría.
La lipotimia se produce porque no le llega suficiente sangre al cerebro. Y también es producida por diferentes causas como por ejemplo una hipoxia cerebral, por una hipoglucemia, por el descenso de la presión arterial.
Actuación:
· acostarle y elevarle las piernas (para favorecer el riego sanguíneo cerebral).
· aflojarle la ropa: cinturón, corbatas, ropa interior.
· si está inconsciente: NO darle NADA de beber.
· si no se recupera: traslado urgente.
INSOLACIÓN (GOLPE DE CALOR), TERMOPLEJÍA Y ENFRIAMIENTO GENERALIZADO.
Podemos definir la insolación como, la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor. La causa principal es la acción directa y prolongada del sol sobre el organismo.
Los síntomas que presenta la persona que sufre una insolación podrían ser: dolor de cabeza, sensación de fatiga, sed intensa, náuseas y vómitos, respiración lenta, calambres musculares.
Actuación:
· colocarle a la sombra,
· mantenerle con la cabeza elevada,
· aplicarle paños mojados con agua fría por todo el cuerpo
· darle a beber agua en pequeños sorbos, si está consciente.
· restituir pérdidas con suero oral, que prepararemos añadiendo a un litro de agua una cucharada de bicarbonato y una de sal.
Definimos la termoplejía como la forma aguda y gravísima de termolesión por hipertermia exógena, causada por un aporte muy intenso de calor, a la vez que se impide la derivación del mismo. Esta se puede producir, por ejemplo, en un bombero, durante la extinción de un incendio.
Los signos y síntomas que se suelen presentar son :
· aumento repentino e intenso de la temperatura corporal, hasta 44º C (a partir de 41º C puede ser letal),
· ligero aumento de la presión arterial,
· debilidad respiratoria,
· descompensación de la secreción de sudor (sólo sirve para derivar el calor),
· parada de centros respiratorios y circulatorios,
· parada cardio respiratoria.
Actuación:
· sacar al accidentado de la fuente de calor, lo antes posible,
· retirarle las prendas de vestir,
· mantenerle con la cabeza elevada,
· aplicarle paños mojados con agua fría por todo el cuerpo,
· darle a beber agua en pequeños sorbos, si está consciente, restituir pérdidas con suero oral, que prepararemos añadiendo a un litro de agua una cucharada de bicarbonato y una de sal.
Para todos los pacientes se debe renovar toda
la ropa, proteger de la perdida de calor y la intemperie, mantener posición
horizontal, evitar movimientos bruscos y exceso de actividad, evaluar
inconsciencia, ventilación y pulso. Controlar temperatura. En una hipotermia
leve (34-36 grados C) se debe realizar recalentamiento pasivo (retirar al
paciente del lugar frío y envolverlo en mantas calientes) y recalentamiento
externo activo (baño de agua caliente).
En una hipotermia moderada (30-34 grados C), se debe proporcionar
recalentamiento pasivo y
recalentamiento externo activo o de áreas troncales (esto ultimo debiera
ser en el hospital)
En hipotermia severa (menos
de 30 grados C), aplicar el recalentamiento
activo interno (inhalaciones de
oxigeno calentado y lavados peritoneales; también recalentamientos
extracorporales) hasta que la temperatura central sea mayor a 35 grados C o se
produzca el retorno a la circulación espontánea o haya cese de los esfuerzos de
reanimación. En cualquiera de los casos si el paciente se halla mojado se le
debe secar y colocarle ropa adecuada
Actuación:
· abrigarle con mantas, ropa,
· mantenerle activo,
·
darle a beber bebidas calientes (NO alcohólicas), si
está consciente.
QUEMADURAS.
Las quemaduras pueden ser producidas por el fuego, líquidos calientes, productos cáustico, electricidad y por el sol.
Podemos clasificar las quemaduras según su profundidad, en tres tipos:
1. primer grado: muy superficiales (sólo enrojecimiento),
2. segundo grado: aparecen ampollas en la piel, y
3. tercer grado: existe destrucción de los tejidos y la piel está carbonizada.
Actuación en quemaduras de:
Primer grado
· refrescar inmediatamente la quemadura con agua a una temperatura de entre 10 y 20 grados centígrados.
· beber abundantes líquidos si esta es muy extensa, caso de las producidas por el sol durante el verano.
Segundo grado
Existe peligro de infección si la ampolla revienta al convertirse en una puerta de entrada para los microorganismos. Siempre se ha de lavar la zona afectada con abundante agua durante al menos 5 minutos, posteriormente, según el estado de las ampollas se actuará de una u otra manera.
Ampolla intacta: poner antiséptico sobre ella y cubrir con paño limpio o compresa estéril.
Ampolla rota: tratar como una herida. Lavarse las manos, aplicar antiséptico, recortar con una tijera limpia (a ser posible estéril) la piel muerta e impregnar nuevamente con antiséptico. Colocar una cinta adhesiva o tirita para evitar el dolor y la infección.
Tercer grado
· apagar las llamas al accidentado, con lo que se tenga a mano: mantas, tierra, o tirándose al suelo y revolcarse,
· lavar la zona afectada con abundante agua durante al menos 5 minutos,
· NO retirar los restos de ropa,
· NO se deben reventar las ampollas que aparezcan,
· NO dar pomadas de ningún tipo,
· envolver la parte afectada con un paño limpio, toallas o sábanas, humedecidos en suero, agua oxigenada o agua,
· trasladar al paciente con urgencia hasta un centro hospitalario.
La quemadura es el resultado clínico del contacto o exposición del organismo con el calor.
Las quemaduras obedecen a múltiples causas, siendo comúnmente de origen accidental, laboral o domestico, especialmente en niños.
Los principales orígenes son:
Fuego
Líquidos
Químicos
Eléctricos
Radiaciones
Una rápida y acertada actuación ante un quemado puede salvarle la vida y, en otros casos, mejorar el pronóstico y tiempo de curación del traumatismo térmico. Conociendo adecuadamente la etiología y la fisiopatología del quemado podremos estar en capacidad de hacer un tratamiento preventivo de las múltiples complicaciones y secuelas que pueden presentarse en estos pacientes.
La piel es el órgano más extenso del cuerpo, con un espesor que varía entre 1-3 milímetros y es una barrera impermeable que también contribuye a la termorregulación. Se compone de dos capas: epidermis y dermis. La primera es la más externa; la segunda contienen tejido conjuntivo, vasos sanguíneos que aportan los nutrientes para la epidermis, folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas y fibras nerviosas periféricas transmisoras del dolor. Precisamente estas fibras son las que se estimulan en las quemaduras superficiales, transmitiendo al cerebro la sensación dolorosa intensa que se produce y las que se destruyen cuando la quemadura es profunda, desapareciendo por tanto dicha sensación dolorosa.
Como en el caso de todos los pacientes traumatizados, las prioridades son mantener la permeabilidad de la vía aérea, asegurar el intercambio de gases y restaurar el volumen intra vascular. Una prioridad adicional en pacientes con lesiones térmicas evidentes es detener el proceso de la quemadura, representada por la eliminación de los vestidos, en particular los de fibras sintéticas, que pueden continuar ardiendo durante prolongados períodos de tiempo después de haberse extinguido las llamas.
VALORACIÓN:
Se realiza en base a dos parámetros:
Extensión de la superficie corporal quemada y
Grado de profundidad de la quemadura.
EXTENSION: Es el primer factor a considerar en la valoración de la severidad de una quemadura. Cabeza y cuello: son, aproximadamente, un 9%
PROFUNDIDAD: Directamente relacionada con la temperatura del agente y el tiempo de duración del contacto. Se clasifican generalmente, en primer, segundo o tercer grado, de acuerdo con la profundidad de tejido destruido.
Primer grado: destruye solamente la epidermis y se expresa, típicamente, por un eritema que palidece a la presión, es dolorosa y no se asocia con evidencia de desgarro de la piel ni formación de ampollas.
Segundo grado: destruye la epidermis y un espesor mayor o menor de la dermis; se subdividen en dos grados, superficial o profundo. Su aspecto es rosado o rojo, con presencia de vesiculación de contenido plasmático y tienden a una epitelización espontánea. Son dolorosas.
Tercer grado: destruyen todo el espesor de la piel y, salvo que sean muy pequeñas, no tienen posibilidad de epitelización espontánea. Su aspecto es pálido y se aprecian pequeños vasos coagulados. Son indoloras y no palidecen por la presión.
En caso de duda entre el 2 y 3 grado, en las primeras existe dolor intenso y en las otras anestesia local, por destrucción de las fibras sensitivas.
Para la evaluación de una quemadura también entran en juego otros factores como la edad, el agente causante o zonas especiales, entre ellas la cara, los pliegues, las manos y los genitales.
Dependiendo de la localización, profundidad y extensión se hace el pronóstico:
- Quemadura grave:
Hasta 25% de superficie corporal total (SCT) de grados 2 o 3 grado, en edades de 0 a 14 años.
Hasta 35% de SCT de 2 y 3 grado, en adultos.
Quemaduras pequeñas con: lesiones por inhalación, lesiones significativas preexistentes, enfermedades previas significativas, quemaduras profundas que afecten a cara, ojos, periné, mano y pie.
- Quemadura moderada:
Entre 15 y 25% de SCT de 2 grado, en edades hasta los 14 años.
Entre 20 y 31% de SCT de 2 y 3 grado, en adultos.
Quemadura pequeña por alto voltaje.
Quemaduras térmicas o químicas limitadas al ojo.
- Quemadura leve:
Hasta 15% de SCT de 2 grado, superficial hasta los 14 años.
Hasta 10% de SCT de 2º grado, profundo y hasta 20% de SCT de 2 grado superficial en adultos.
SOPORTE VITAL
El tratamiento inmediato del quemado es muy similar al que se realiza con el paciente poli traumático, aunque con algunas peculiaridades que es importante conocer ya que son totalmente específicas de este tipo de pacientes. Lo primero que tenemos que hacer es parar el proceso de la quemadura, se evacuará al paciente del lugar del siniestro, controlando todos los restos de llamas que existan en sus ropas, procediendo inmediatamente a desvestirlo. Aplicaremos agua sobre la superficie quemada, limitándose al empleo de agua fría a pequeñas áreas durante periodos de tiempo no superiores a 5 o 10 minutos para evitar la hipotermia. A continuación manejaremos al paciente como cualquier otro politraumatizado, evaluaremos la vía aérea y su estatus ventilatorio.
Buscaremos signos clínicos de obstrucción de la vía aérea y/o de quemadura inhalatoria, ya que el retraso en su detección hace que el manejo de la vía aérea sea muy difícil o, a veces, imposible. A todo paciente con quemaduras extensas o que se asuma que haya inhalado "humos" se le administrará FIO2 45%. Si el paciente presenta pérdida de vello nasal, quemaduras faciales, de la úvula, orofaríngeas, de la vía aérea superior y ha sido encontrado en área cerrada se entenderá que ha sufrido inhalación.
En cualquier persona con quemaduras extensas, que interesen el 30% de su superficie corporal total, se establecerán inmediatamente medidas de soporte hemodinámico. Se elegirán venas periféricas de calibre grueso en las extremidades superiores, incluso si están afectados. Una medida prudente es la colocación de una sonda vesical para medir la diuresis horaria y detectar la presencia de mioglobina o hemoglobina en la orina.
EVACUACION DEL FOCO TERMICO
PARAR EL PROCESO DE LA QUEMADURA
DESVESTIRLO
AGUA FRIA DURANTE 5-10 MIN. (Apósitos húmedos)
RINGER-LACTATO A PERFUSION RÁPIDA
OXIGENO 45% SI PRECISA
ANALGESIA / SEDACION SI ES NECESARIO
QUEMADURAS QUÍMICAS.
Se producen cuando la piel entra en contacto con sustancias químicas, como ácidos y álcalis fuertes u otros materiales corrosivos. La gravedad de la lesión producida por los productos químicos depende de : la duración del contacto, de su concentración, y de la cantidad de agente que entre en contacto con la superficie corporal. El manejo de estas lesiones se basa, fundamentalmente, en retirar el producto químico del contacto con la piel de la víctima, tan rápidamente como sea posible.
Las pautas de actuación son:
Iniciar cuanto antes el lavado generoso de la piel, con agua abundante o suero biológico, pero no a presión.
Deben retirarse todos los objetos en contacto directo con la piel: ropa, zapatos, relojes, pulseras, anillos y otras joyas.
Hay que tener especial cuidado en no tocar la sustancia química al manejar al lesionado. En este caso, sería necesario lavar, igualmente, la zona afectada.
Las quemaduras de los ojos deben lavarse al menos durante 20 minutos.
Deben cubrirse las áreas quemadas con apósitos estériles y húmedos.
Algunas sustancias químicas, como el fenol, no son solubles en agua, debiendo utilizarse aceite como elemento de limpieza.
Posteriormente, deben investigarse los signos y síntomas que puedan expresar lesiones de órganos vitales, para iniciar las maniobras de soporte inmediatamente.
HEMORRAGIAS Y SHOCK HIPOVOLÉMICO.
Se habla de hemorragia cuando se produce una salida de sangre fuera de los vasos sanguíneos como consecuencia de la rotura de los mismos, en cualquier parte del cuerpo.
Según sea o no visible la salida de la sangre, las hemorragias pueden ser: externas (vemos salir la sangre de la herida) o internas (no vemos salir sangre).
Actuación (hemorragia externa):
· aflojar la ropa,
· averiguar de dónde sale la sangre, quitando la ropa y limpiando la sangre o suciedad,
· comprimir directamente la herida con un paño limpio, y elevar el miembro afecto (si la hemorragia se produce en el brazo o la pierna).
· si no cesa, buscar y comprimir la arteria de referencia,
· excepcionalmente, si la vida del paciente está en peligro, debe colocarse un torniquete.
Hemorragias
nasales:
Sentar a la persona afectada.
Aplicar presión externa con los dedos. Si la hemorragia persiste, introducir en
cada orificio nasal un tapón de gasa
humedecida.
El Shock
La pérdida abundante de sangre (no siempre visible), el frío, el miedo, golpes recibidos durante el accidente y ciertas enfermedades, en particular las cardiacas, repercutirán en la circulación sanguínea.
En cualquiera de estas situaciones el herido puede estar pálido, tener frío, sus extremidades se enfrían (pies, manos, orejas, nariz); está angustiado, tiene sed. La presión sanguínea se reduce en las arterias, el corazón late más deprisa y con menos fuerza; el pulso radial es débil y rápido (más de 100 latidos/minuto), imposible o muy difícil de palpar: es el SHOCK (también conocido como choque o colapso).
Se define el shock como un estado de insuficiencia circulatoria periférica aguda causada por la alteración de la regulación circulatoria o pérdida de líquido circulante. Los signos y síntomas (ya comentados) van a ser:
· la víctima está pálida (observar sobre todo la mucosa del interior de los labios y el interior del párpado inferior);
· tiene frío, las extremidades se han enfriado (manos, pies, orejas, nariz) y puede tiritar;
· el pulso está acelerado y es difícil de localizar a nivel de las pequeñas arterias; si no se encuentra en la muñeca hay que buscarlo en el cuello (carótida), o en la ingle si la víctima va poco vestida.
La observación de un solo signo de los mencionados anteriormente debe hacernos actuar.
Actuación:
· tumbar a la víctima en posición horizontal (de espaldas si está consciente, o en PLS si está inconsciente); en esta posición la sangre circula mejor y puede aportar oxígeno al cerebro;
· elevar las piernas al herido echado de espaldas;
· buscar una hemorragia externa (oculta a veces por la ropa, sobre todo en invierno o tiempo frío) y detenerla;
· interrogar al herido o a los presentes (un golpe, incluso poco violento, puede provocar una hemorragia interna); la víctima puede verse afectada por una enfermedad cardíaca y sufrir dolor torácico;
· arropar a la víctima y evitar cualquier movimiento;
· avisar a los servicios sanitarios, pues el tratamiento del shock necesita cuidados médicos especializados. El transporte debe hacerse bajo vigilancia médica;
· la colocación del herido en la camilla y el transporte del mismo deberán hacerse siempre con la víctima en posición horizontal.
ESGUINCES O TORCEDURAS.
Se produce un esguince o torcedura cuando los ligamentos que unen una articulación se rompen o alargan, debido a un movimiento anormal.
Como consecuencia la articulación se hincha y los movimientos son muy dolorosos.
Actuación:
· elevar el miembro afecto y aplicar hielo,
· vendaje para reducir la movilidad de la articulación,
· acudir a un centro sanitario
LUXACIÓN O
DISLOCACIÓN.
Se produce una luxación cuando los huesos que forman una articulación se desplazan de su posición normal.
Como consecuencia se produce dolor, inflamación y deformación en la parte afectada, quedando la movilidad de la articulación reducida y anormal.
Actuación:
· inmovilizar la zona afectada, con ayuda de ramas de árboles, pañuelos, trozos de tela.
· NUNCA intentar colocar los huesos en su posición normal,
· traslado urgente a un centro hospitalario.
FRACTURAS.
Una fractura es la rotura de un hueso, pudiendo ser:
· Abiertas: cuando existe una herida porque el hueso roto ha rasgado la piel, y
· Cerradas: cuando no existe herida.
Las fracturas se reconocen por presencia de dolor intenso, imposibilidad de mover el miembro afectado, deformidad de la forma y hematoma en la zona afectada. Cuando se sospecha que puede haber fractura, debe actuarse como si se tuviera la seguridad de que dicha fractura existe.
Actuación:
· inmovilizar el miembro afectado (abarcando las articulaciones superior e inferior a la fractura producida), usando tablillas, cartones, pañuelos, vendas, etc,
· NO mover la región afectada porque podemos producir complicaciones,
· NO intentar colocar correctamente los huesos, ya que los fragmentos óseos podrían provocar desgarros,
· NO colocar las inmovilizaciones demasiado apretadas,
· además en fracturas abiertas:
1. si existe hemorragia, intentar cortarla (como se explicó en el apartado referente a las hemorragias),
2. colocar un apósito sobre la herida, lo más limpio posible, teniendo presente que la herida se debe manipular lo menos posible,
3. NUNCA se deben aplicar sobre la herida productos desinfectantes, ya que podrían dañar el hueso.
POLITRAUMATIZADO,
TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO E INCONSCIENCIA.
POLITRAUMATIZADO.
Se define como politraumatizado a todo individuo que sufre traumatismos (golpes) de múltiples órganos (hígado, bazo, pulmón, etc) y sistemas corporales (circulatorio, nervioso, respiratorio, etc.), algunos de los cuales comporta, aunque sólo sea potencialmente, un riesgo vital para el accidentado.
Los riesgos de morbilidad y mortalidad son grandes en los sujetos politraumatizados, porque fácilmente pueden sufrir un shock. La disminución de oxígeno en sangre (hipoxemia) y las hemorragias que se suman a la lesión primaria, merman todavía más la función de los órganos vitales y existe el peligro de insuficiencia de diversos aparatos e infección generalizada. La insuficiencia respiratoria y la parada cardio respiratoria son dos complicaciones muy probables.
Su alto porcentaje de complicaciones, anteriormente citadas, determina serias dificultades en cuanto a la actuación de primeros auxilios, la inmovilización y el transporte del accidentado. Estas actuaciones dependerán del estado del accidentado, pero siempre con el ABC como actuación prioritaria.
TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO.
El traumatismo craneoencefálico (T.C.E.) es la lesión combinada del cuero cabelludo, del cráneo y del cerebro. Su importancia radica en que no sólo es la lesión que con mayor frecuencia se produce en los accidentes de tráfico, sino también la más grave.
En un herido que ha sufrido un T.C.E., es posible observar:
· LESIONES Y HERIDAS EN LA CABEZA, LA CARA O EL CUELLO, lesiones éstas que se caracterizan por un abundante sangrado.
· HEMORRAGIAS EXTERIORIZADAS, es decir hemorragias que tienen un origen interno, pero que se manifiestan externamente (la sangre sale al exterior). Pueden aparecer otorragias (salida de líquido por el oído) y/o epístasis (salida de líquido por la nariz).
· INCONSCIENCIA. La actitud correcta del auxiliador ante un herido inconsciente será: averiguar cuál es su estado respiratorio y circulatorio, valorando así la necesidad de practicar la maniobra de RCP (el ABC).
· HEMATOMA PERIORBITARIO. Hematoma (cardenal) alrededor de uno o ambos ojos.
En un caso de T.C.E. no debemos mover al herido, sobre todo si se encuentra inconsciente, por el riesgo de lesiones en la columna vertebral cervical. Y se debe sospechar que existe una lesión vertebral-medular si: está inconsciente y tiene señales de golpes en la cabeza, es pasajero o conductor de una motocicleta o ciclomotor, o manifiesta en algún momento no sentir o poder mover alguna parte de su cuerpo.
Actuación:
· inmovilizar la lesión del cuello,
· si hubiese vómitos, colocarle en posición lateral, siempre con la columna cervical inmovilizada,
· si lleva casco, no retirárselo ni permitir que alguien lo haga, salvo que se encuentre en parada cardio respiratoria, y siendo imprescindible para reanimarlo (según características del casco, como posteriormente veremos).
AHOGADOS
Ahogamiento por asfixia o por inmersión, se produce porque un medio líquido obstruye el paso del aire al interior de la vías aéreas. Hay dos clases de ahogamientos:
Ahogamiento seco: Se produce un espasmo de la glotis por Iaringoespasmo, por lo que el agua no llega al interior del árbol bronquial; también se denomina ahogamiento blanco, por el aspecto pálido de la víctima.
Ahogamiento húmedo: Hay aspiración de líquido a los pulmones tras la fase inicial de laringoespasmo, por estímulos de la hipoxia y la hipercapnia en el centro respiratorio de la Inspiración; se denomina ahogamiento azul y representa el auténtico cuadro de asfixia por inmersión.
En cualquier caso, el principal acontecimiento tras la inmersión es la hipoxemia arterial.
En ocasiones, el traumatismo suele ser el acontecimiento principal que precipita la Inmersión; a menudo coexisten lesiones cervicales y torácicas, que no son advertidas y conducen a consecuencias desastrosas.
VALORACION, SOPORTE y ESTABILIZACION.
· SACAR DEL MEDIO ACUÁTICO
· PERMEABILIZAR VÍA AÉREA
· CONTROL SEGMENTO CERVICAL
· CUIDAR LA HIPOTERMIA
Lo más importante es extraer a la víctima del lugar del ahogamiento e iniciar prontamente las medidas de reanimación.
La asfixia es el primer determinante de la mortalidad tanto temprana como tardía. Por tanto, el primer objetivo en la resucitación es corregir la hipoxemia y establecer la circulación ya en el lugar del accidente.
Se deben iniciar las medidas tendentes a la ventilación pulmonar, mediante las respiración boca-boca o la administración de altas concentraciones de oxígeno, si se dispone de él, incluso en los pacientes conscientes y sin aparente dificultad respiratoria.
Si no se aprecia latido cardíaco o pulso carotídeo, se debe pasar a una reanimación cardiopulmonar básica completa.
Recordar que los vómitos pueden tener lugar en más del 50% de los ahogados durante la resucitación.
Es primordial la adecuada limpieza de la vía aérea antes de proceder a la ventilación y el manejo del paciente como si existiera lesión de la columna cervical.
Las maniobras para drenar el líquido de los pulmones son ineficaces y potencialmente peligrosas; deberán ser abandonadas porque pueden provocar el vómito o la aspiración.
OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA POR UN OBJETO.
Cuando un objeto compromete la permeabilidad de la vía aérea compromete la vida. En la reanimación cardiopulmonar veremos la forma de abrir las vías en el caso de una víctima supuestamente inconsciente, donde será la propia lengua del accidentado la que impedirá el paso del aire. En este caso, va a ser un objeto el que va a entorpecer el paso del aire hacia los pulmones, pudiendo la víctima estar consciente o no.
La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño suele ir acompañada por el estado de conciencia de la víctima y la ingestión accidental de un cuerpo, bien comida u otros objetos, causa de la asfixia. Si estamos presentes observaremos como la víctima lleva sus manos al cuello, signo universal de atragantamiento y asfixia. Si no estuviéramos presentes en el preciso momento del atragantamiento la observación del lugar puede darnos una pista de vital importancia (por ejemplo un niño desmayado junto a recipiente con bolitas). ¿Qué hacer entonces?.
NIÑO 4 Años
En un niño menor de un año realizaremos la MANIOBRA DE HEIMLICH adecuada a esta edad (Fig. 2). Le colocaremos a horcajadas en el antebrazo del auxiliador, quién le dará cuatro golpes entre los omóplatos; en caso de fracaso, girar al niño sobre la espalda, con la cabeza baja y efectuar cuatro apretones sobre la parte anterior del tórax, en mitad del esternón.
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NIÑO de mas de 4 Años y ADULTOS
En un niño grande o en un adulto, realizaremos la MANIOBRA DE HEIMLICH para estas edades (Fig. 2). Esta maniobra pretende desalojar cualquier obstáculo de las vías aéreas mediante un brusco aumento de presión intra torácica. La maniobra de Heimlich tiene diversas modalidades según esté la víctima de pie o acostada.
* Si la víctima está DE PIE: el socorrista se colocará detrás de ella, colocando los brazos por debajo de los de la víctima. Seguidamente cerrará la mano alrededor del dedo pulgar en forma de puño, lo colocará horizontalmente con el dorso de la mano hacia arriba y el pulgar justo por debajo del esternón. La otra mano la colocará sobre el otro extremo del puño. En esta posición tirará bruscamente hacia él comprimiendo el abdomen en sentido ascendente varias veces seguidas.
* Si la víctima está SENTADA: el socorrista se colocará detrás de ella con las rodillas flexionadas para estar a la altura más correcta, y procederá como en el caso anterior.
* Si la víctima está EN EL SUELO: el auxiliador lo estira boca arriba, colocandose a horcajadas sobre sus muslos, con la palma de la mano encima del ombligo y la otra mano sobre la primera. De esta forma comprimirá hacia abajo y hacia la cabeza bruscamente varias veces. El auxiliador ha de colocar la cabeza de la víctima ladeada para facilitar la salida de objetos.
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En todos los casos las maniobras pueden repetirse varias veces seguidas y acompañándose de la búsqueda y retirada de objetos de la boca.
Si todo esto no fuera suficiente o la víctima permaneciera inconsciente
o tomara una coloración violeta practicaríamos varias insuflaciones con la
intención de alojar el posible objeto en las vías bajas permitiendo una
ventilación parcial.
MORDEDURAS Y PICADURAS.
Mordedura de serpiente
Las mordeduras de serpientes en estas latitudes climáticas no son
venenosas, a menos que se trate de una víbora. Éstas son poco agresivas y no
muerden, a menos que se las moleste o pise.
Medidas de Prevención y tratamiento
El veneno es inoculado a la herida mediante los colmillos que son huecos, extendiéndose rápidamente por el organismo. Estos colmillos pueden ser fijos o retráctiles.
Actuación:
· El colapso es el peligro inmediato, sobre
todo en los niños.
· El sujeto mordido debe evitar todo esfuerzo
o movimiento, se le debe tender y evacuar en posición horizontal.
· No dar nunca de beber (y menos alcohol).
· Valore a menudo el estado cardiovascular,
respiratorio y neurológico del individuo y mida sus signos vitales cada 15
minutos. Mida la circunferencia de la herida periódicamente para detectar el
edema en aumento.
· Mida el pulso en todas las extremidades
edematosas.
· Limpie la herida
· El uso del torniquete presenta grandes
riesgos, es mejor no utilizarlo.
· Si la mordedura está localizada en un
miembro, se puede colocar justo por encima de la herida una ligadura ancha
ligeramente apretada.
· Traslade a la víctima a un centro hospitalario.
· es imposible recurrir rápidamente a un
médico
· la persona mordida, diez minutos después de
la mordedura debe ser conducido a un hospital lo más pronto posible.
PICADURAS
PICADURAS DE INSECTOS
Las picaduras de
insectos pueden llegar a ser graves debido a la reacción del organismo al
veneno, por la trasmisión de una enfermedad o por infección de la herida,
favorecida por haberse rascado. Es por ello que a las personas alérgicas a los
venenos de los insectos les puede ser útil llevar algún medicamento
autoinyectable prescrito por su médico, para evitar el shock.
PICADURAS DE ABEJA O DE AVISPA.
· Si el aguijón permanece en la piel (abeja
sobre todo), retirarlo con unas pinzas pequeñas (como las de depilar, por
ejemplo) y poner sobre la picadura una compresa con amoníaco rebajado, hielo o
vinagre. Si la región afectada se hincha mucho o está muy dolorida, llevar al
sujeto al médico.
· Una picadura en la boca o garganta de una
persona alérgica puede dificultar la entrada de aire en los pulmones como
consecuencia del edema. En estos casos puede ser útil el hacer chupar un cubito
de hielo al accidentado durante el traslado urgente al centro hospitalario.
· En los casos graves, se deben vigilar las posibles alteraciones que se produzcan en las constantes vitales. ¿
PICADURAS DE MOSQUITOS.
Los mosquitos
deben ser eliminados o alejados mediante los medios individuales (aerosoles,
insecticidas eléctricos, etc.) y colectivos, ya que una de sus especies propaga
el paludismo. La protección colectiva consiste en el secado de todo pequeño
charco de agua estancada y en la desinsectación de charcas. En el interior de
la casa se pulveriza el techo con un insecticida (aproximadamente 3 meses de
eficacia).
EL BOTIQUÍN
El botiquín es el lugar idóneo para
guardar los diversos materiales utilizados en curas de primeros auxilios, pero
sus características y contenido dependen del uso (hogar, vehículo, actividades
en la naturaleza, la escuela) y de la capacidad de la persona que lo va a usar.
Como hemos visto, poco es lo que vamos a
necesitar, por lo que seguiremos unas pautas generales y nos referiremos a un
botiquín para el hogar por ser este similar a los demás (salvo ligeras
adaptaciones).
Para evitar que se alteren los
medicamentos, debe procurarse que las botellas y cajitas estén bien cerradas y
guardadas en sitio seco, fresco y oscuro. No deben guardarse el resto de los
medicamentos usados en una enfermedad, a no ser que así lo aconseje el médico.
Desechar del botiquín los medicamentos
antiguos y los que hayan cambiado el color o su consistencia o aparezcan
turbios. En especial desechar el antiguo yodo, gotas para los ojos (colirios),
soluciones para el lavado de ojos, gotas para la nariz, jarabes para resfriados
y pomadas.
Equipe ahora su botiquín, antes de que lo
necesite y no mezcle en él otros artículos de tocador o higiene. En el botiquín
todo ha de estar ordenado y etiquetado y le aconsejamos que incluya en él una
lista de los teléfonos de urgencia de su zona.
El botiquín no ha de tener cerradura,
para evitar la angustia de buscar la llave cuando los minutos cuentan. Hay que
colocarlo, eso sí, fuera del alcance de los niños.
CONTENIDO
Vendas 5 m. x 5 cm.
Vendas 5 m. x 10 cm.
Compresas oculares.
Compresas de gasa estéril pequeñas.
Compresas de gasa grandes 50 x 100
Compresas no adherentes.
Venda elástica.
Tiras adhesivas.
Algodón.
Tijera, pinza de depilar
Alcohol
Aspirina o similar
Termómetro
Bicarbonato
Alcohol iodado
Agua oxigenada o solución antiséptica similar
Cicatrizarte.
Otros componentes
Jabón antiséptico.
Analgésico, solución tópica
Solución lavado ocular
Pastilla de carbón
No los recomendamos pero ahí están siempre:
Pomada quemaduras
Gotas oftálmicas.
Bibliografía:
·
Zubirán,
Salvador. Manual de Terapéutica Medica y Procedimientos de Urgencias. Ed
Panamericana. 1994.
·
Woodley, Michele y Whelan Alison. Manual de
Terapéutica Medica 8° Edición.
Ed Ediciones Científicas y Técnicas, S.A. 1994.
·
Brees, Mark. El Manual Merck. Ed Harcourt. 1999.
Prof: Daniel Drago
Prof: Facundo
Ramirez
Dra: Alicia Sisto